Magdi Allam, ETA y el terrorismo islamista:
“…Sin embargo, pocos días después de informe tan luminoso, se produjo en Francia la caída de Mikel Antza, a la sazón número uno de ETA. Con motivo de su detención se localizó un zulo y –oh, casualidad– se encontraron en él dos misiles tierra-aire tipo SAM. Este descubrimiento ponía patas arriba el informe de la Comisaría General de Información. Por esta razón, nada más salir la noticia el Ministerio del Interior se apresuró a señalar que los misiles incautados habían sido adquiridos por ETA durante la tregua de 1998, gracias a la mediación de miembros del IRA asentados en Alemania. Lo único que le faltó fue presentar la factura de compra, IVA incluido.”
La libertad de insulto, digo, ha sido constante por parte de la izquierda y los separatistas, y yo, desde luego, puedo dar amplio testimonio, pues la he sufrido y sufro todos los días. (Pío Moa)
No entiendo cómo se puede aprobar la Ley de Memoria Histórica sin condenar al Rey. Esa ley condena sin matices ni reservas el Franquismo, con mayúsculas –o la Dictadura, como prefieren decir algunos–, para exaltar, sin matices ni reservas, la leyenda embustera del heroísmo de la izquierda, dejando fuera del pleito, del patio y del juicio a Don Juan Carlos, que es el más franquista de todos los españoles. Porque fue Franco, y sólo él, quien decidió designar al entonces Príncipe su heredero.
“…el PP ha sido el único partido en España, y uno de los pocos de Europa, capaz de crear una cultura tan democrática en su seno que uno de sus máximos dirigentes, y además presidente del Gobierno, fue capaz de autolimitarse en su mandato, en su poder. La autolimitación es, más que la clave, la norma de la democracia más avanzada.”Agapito Maestre.
“Un neoconservador es un progresista asaltado por la realidad”, escribió Irving Kristol, el más eminente de todos ellos, según recuerda José María Marco en su espléndido libro La nueva revolución americana.
ATC Journal no tiene porqué no compartir todas las opiniones que aquí transcribimos.
¿Y por qué no iban a reivindicar a Negrín?
Pío Moa
Los socialistas, separatistas e izquierda en general, en su continuada degradación de las Cortes, quieren reivindicar oficialmente la “buena memoria” de Negrín. ¿Por qué? Porque es su modelo. La maniobra viene de atrás, y hace unos años escribí algo sobre ella. Su modelo, insisto:
A vueltas con Negrín
| Dentro de la historiografía académica de tendencia “progre”, que sería chistosa si no hubiera tenido durante largos años los medios de acallar cualquier réplica, y de presentarse a sí misma como la única historiografía “profesional”, acaba de publicarse una biografía de Negrín, por el catedrático Ricardo Miralles. |
Prologa el libro P. Preston, para quien Negrín “fue el gran estadista de la lucha contra Franco y sus aliados fascistas”. Según él, las críticas a Negrín proceden sobre todo de Bolloten, condicionado a su vez por “los renegados ex comunistas que publicaron sus memorias bajo la dirección de Gorkín y financiados por (…) la CIA”. Preston, claro, prefiere a los comunistas no renegados y, con típica paranoia stalinista, sólo puede entender que alguien discrepe de ellos si le paga el “imperialismo”. Confesión implícita por parte del profesor inglés, y además falsedad, también de tufo staliniano, porque la apasionante obra de Bolloten se apoya ante todo en una labor documental e investigadora impresionante, con muy pocos paralelos en las historias de nuestra guerra.
A Preston le encanta el libro de Miralles, y no es de extrañar. Empieza éste planteando el asunto con una mezcla de infantilismo y mala fe. Según él, sobre Negrín sólo hay hasta ahora “juicios y sentencias, opiniones y fallos”. Vamos, defensores y detractores, sin más, como si el libro de Bolloten, entre otros, se limitase a una colección de asertos gratuitos. Entre los apologistas de Negrín, Miralles encuentra matices y aspectos aprovechables. No así en el otro campo: “Entre sus detractores ha existido una rara unanimidad que podríamos resumir en un Todos contra Negrín”.
Para corregir tan deplorable panorama, Miralles plantea la cuestión así: “Las tres grandes acusaciones hechas a Negrín fueron que entregó la República a los comunistas, que fue el causante de la división interna del PSOE (durante la guerra y en el exilio posterior); y que su obstinación en una política de “resistencia a ultranza” condujo a un final catastrófico de la guerra”. Ciertamente estas acusaciones le han sido hechas por bastantes, sobre todo dentro del propio PSOE, pero no resultan difíciles de refutar, o por lo menos poner en tela de juicio, desde la lógica de quienes siguen creyendo en la permanencia de la II República durante la guerra (Bolloten no lo hace, desde luego), o creen en una posible paz negociada. La acusación de haber causado la división del PSOE, simplemente depende del punto de vista, claro está. Prieto tenía uno, y Negrín el contrario.
Si uno acepta que la república del 14 de abril siguió existiendo tan campante después de que el gobierno de Azaña-Giral entregase las armas a los sindicatos y se impusiese una revolución de brutal violencia en la zona controlada por el Frente Popular; si acepta que los socialistas de Largo y Prieto, así como los comunistas y los anarquistas eran demócratas, o que Stalin protegió la libertad en España, entonces la posición de Negrín es difícilmente atacable, o por lo menos resulta mucho más coherente que la de Prieto, Largo Caballero y cuantos le hacen las acusaciones vistas.
Pero no es obligatorio, afortunadamente, comulgar con tamañas ruedas de molino. No obstante vale la pena seguir la polémica entre quienes creen tales cosas. Esa polémica está muy bien expresada en el intercambio epistolar entre Prieto y Negrín, cuando ambos, ya en el exilio, disputaban acerbamente por el control del cargamento del yate Vita. Negrín acusaba a Prieto de haber contribuido a la derrota con su política vacilante y derrotista, y éste replicaba: “Después de haber presidido tan colosal desastre, después de haber originado, con el uso de un poder personal, ejercido en beneficio exclusivo de determinada agrupación (se refiere al Partido Comunista), disensiones hondísimas que condujeron a millares de hermanos a despedazarse entre sí, y teniendo todavía ante los ojos el espectáculo de medio millón de españoles debatiéndose en la miseria y sometidos a las más viles humillaciones (esto está escrito apenas terminada la contienda. Antes de que terminase aquel año 1939, casi tres cuartas partes de los exiliados habían vuelto a España, dato generalmente olvidado por “historiadores” de esta línea), de las que una elemental previsión reiteradamente aconsejada les hubiera librado, después de todo eso, ¿se atreve usted a decir que yo incubaba la catástrofe? Jamás conocí un sarcasmo tan terrible como el contraste entre sus inmensas responsabilidades y su jactanciosa actitud que le permite condenar caprichosamente a los demás, y encima exigir, a guisa de premio, el reconocimiento de su jefatura de Gobierno con carácter permanente por indefinido”. Negrín, por su parte, insistía en que “a nuestra causa no la han vencido los facciosos. No. La han vencido las asechanzas de unos cuantos malandrines”.
¿Quién tenía razón? En apariencia, Prieto. Una de las cosas más llamativas en los líderes republicanos y revolucionarios es su total ausencia, al menos en sus escritos, de sentimiento de responsabilidad o culpa por los desastres ocurridos bajo su mando. Azaña y Alcalá-Zamora, bajo cuyas presidencias del gobierno y del estado respectivamente rodó el país a la catástrofe, se las arreglan para cargar todas las responsabilidades sobre lo demás, y otro tanto hace Negrín al discutir con Prieto.
Y sin embargo, es Negrín quien, si damos por válidos los planteamientos que les eran comunes (defensa de la república y la democracia, etc.) tiene razón, o por lo menos tiene la mayor parte de razón. Pues para vencer al fascismo no había otra opción que apoyarse en Stalin y sus agentes, los comunistas españoles, ya que las democracias no acababan de reconocer como una de las suyas al régimen edificado sobre el derrumbe revolucionario de julio del 36. Los comunistas rusos y españoles eran los únicos que tenían medios, y algo más importante que medios: una auténtica estrategia. Apoyarse, a no ser muy secundariamente, en el conglomerado de anarquistas, azañistas, socialistas de Prieto o de Largo Caballero y grupos parecidos, habría llevado a la derrota en muy pocos meses. La resistencia sólo podía plantearse en los términos en que Negrín lo hacía, y éste no dejaba de tener bastante razón cuando maldecía a los derrotistas y maniobreros que perturbaban sus esfuerzos.
Lo que Prieto y Negrín pasaban por alto era el coste gigantesco, en medios y en vidas, de aquella política, única posible desde su propio planteamiento. Ese coste era, para empezar, la pérdida de la independencia española y del control sobre sus reservas financieras (Preston tiene gracia cuando, en crítica al aserto de Bolloten de que Negrín hizo mucho por extender la influencia comunista, recuerda el auxilio fascista al otro bando… donde no tuvo ese inmenso coste). Otra tremenda exigencia de esa política consistía en la multiplicación de las víctimas y destrucciones en una resistencia sin sentido… a no ser que enlazase con la guerra mundial, lo cual habría multiplicado el número de víctimas y destrozos. No hubo coste en democracia, porque la misma había dejado de existir antes de la hegemonía comunista, pero sí lo hubo en supeditación de las demás fuerzas políticas a la estrategia soviética, en nombre de la disciplina contra el enemigo común.
Cada uno de estos sacrificios habría justificado una rebelión de los anarquistas, socialistas y republicanos contra Negrín y los comunistas, y así terminó ocurriendo, aunque ya in extremis. Los “malandrines” de que habla Negrín fueron, efectivamente, quienes terminaron con la resistencia “republicana”, pero debe reconocerse que habían sufrido tanto a manos de Stalin y sus secuaces españoles, que prefirieron la represión franquista.
Estos terribles costes no impresionan lo más mínimo a Preston o a Miralles, que, en función del objetivo de vencer al franquismo pasan por alto —como Negrín— cualquier sacrificio… ajeno, naturalmente. Pero el libro merece más comentario y hablaremos más de él.
“Realizaciones” financieras de Negrín
| No se entenderá cierta historiografía si no se atiende a sus presupuestos implícitos, a menudo poco visibles. De ahí, a menudo la dificultad de la crítica. Al abordar el libro de Miralles sobre Negrín poco adelantaríamos sin tener en cuenta esa realidad. |
Miralles sostiene en el capítulo “Cómo se financió aquella guerra”, que, contra la opinión de Largo Caballero, Prieto, Araquistáin y muchos otros, el envío de las principales reservas de oro españolas a la URSS constituyó una operación nada objetable. Lo aclara mediante una comparación: “El 14 de junio de 1940, cuando los alemanes ocupaban París (…) 2.398 toneladas de oro salían apresuradamente hacia Casablanca, en Marruecos, y hacia Halifax, en América (…) El 24 de junio de 1940 el crucero de guerra Emerald salía del puerto escocés de Greenock, escoltado por varios destructores, con dos mil grandes cajas de oro en barras y otras quinientas con títulos, con destino a Canadá”. Y luego hubo otros envíos semejantes, decididos por los gobiernos francés e inglés. Por lo tanto, indica Miralles, ¿a qué tanta algarabía ante una decisión normal y lógica, adoptada también por otros gobiernos democráticos?
No tan normal, sin embargo, incluso si nos empeñamos en creer democrático al Frente Popular. Pues hay una diferencia abismal entre depositar las reservas en una democracia de funcionamiento financiero claro y reglado internacionalmente, y depositarlas en un régimen totalitario, de finanzas opacas, burocracia cerrada, y difícil comunicación, como recuerda Martín Aceña en su estudio El oro de Moscú y el oro de Berlín. El primer y más grave efecto de tal decisión fue, no que el estado español se pusiese en situación de ser estafado —lo fue, según tantos historiadores, aunque dudo que en tan gran escala como dicen, pues la ganancia para Stalin no era tanto el dinero como el poder —, sino que el Kremlin tomaba el control del tesoro y, de paso, del propio Frente Popular, al cual podía presionar, y presionó, para imponerle su política.
¿No perciben Miralles o Preston la diferencia? Pero está ahí, y es determinante. Y hay muchas más diferencias. Por ejemplo, la decisión fue tomada de modo a su vez opaco, por tres ministros socialistas (Largo Caballero, Prieto y, sobre todo, el propio Negrín, entonces ministro de Hacienda), contraviniendo diversas leyes y al margen del resto del gobierno y del mismísimo presidente de la “república”, Azaña. Tan poco confiaban unos en otros. ¿Obraría Churchill de modo semejante?
Para apreciar la situación en su conjunto debe recordarse que Negrín, ya antes de heredar el puesto de Largo, desempeñaba su cometido en Hacienda con autonomía inusual en gobiernos normales. Coinciden en señalarlo Zugazagoitia, de tendencia negrinista; el anarquista Abad de Santillán, para quien el ministro “ha hecho, con la tapadera de la guerra, lo que ningún gobernante, ni siquiera la monarquía absoluta, había podido hacer en España”; o Largo Caballero, en unas patéticas quejas: “El señor Negrín, sistemáticamente, se ha negado siempre a dar cuenta de su gestión”, “de hecho, el Estado se ha convertido en monedero falso [alude a la función legal de las reservas como respaldo del valor de la peseta, el cual se desplomaría si trascendiese la noticia del envío del oro a Moscú]. ¿Será por esto y por otras cosas por lo que Negrín se niega a enterar a nadie de la situación económica? (…) Desgraciado país, que se ve gobernado por quienes carecen de toda clase de escrúpulos”. Conductas tan fuera de lo común no se daban en el bando franquista ni, seguramente, en el británico o el francés.
Una manifestación de tan extraño funcionamiento, siendo aún Negrín ministro de Hacienda con Largo Caballero, la describe así el propio Miralles: “Negrín creó unidades de elite (…) mandadas por hombres de su confianza (…) perfectamente equipadas, con intendencia especial, equipamiento sanitario de primer orden (…) muy disciplinadas, (…) los “Cien mil hijos de Negrín, como se les conocía popularmente”. Que un ministro de Hacienda utilice los recursos del estado para organizar algo así como un ejército particular, difícilmente puede considerarse de otro modo que como un inmenso fraude, y no falta base a la indignación de Abad de Santillán: “Tenía la llave de la caja y lo primero que se le ocurrió (…) fue crearse una guardia de corps de cien mil carabineros (…) Los que consintieron ese desfalco al tesoro público (…) de un advenedizo sin moral ni escrúpulos, también deben ser responsabilizados por su negligencia o su cobardía”. Sin embargo a Miralles tal arbitrariedad, por llamarla de algún modo, le parece ¡toda una “realización”! del ministro.
Ante las concepciones que permiten a Miralles, a Viñas y otros, presentar como normal y hasta meritorio este conjunto de actuaciones, un ciudadano común sólo podrá desear fervientemente que tales historiadores no lleguen a estar nunca al cargo de las finanzas españolas.
Deseo más acentuado si cabe cuando leemos las frases de Miralles en torno a otras “realizaciones”, en particular la utilización de “otras dos fuentes de recursos financieros puestos en marcha a partir del verano de 1938, coincidiendo con el agotamiento del oro. Me refiero a los activos financieros captados de particulares y/o incautados a aquellas personas e instituciones incursas en colaboración con la rebelión militar (…) Desde muy pronto, ya en su etapa de ministro de Hacienda del gobierno de Largo Caballero, Negrín había puesto en marcha las medidas legislativas necesarias para la captación de activos metálicos en manos del público”. Notable la elegancia del autor al definir como “captación” lo que comentaristas menos proclives al eufemismo describirían probablemente como saqueo generalizado de bienes de particulares y del patrimonio artístico e histórico español. Azaña, en vísperas de su dimisión, rechazó firmar un decreto para enajenar a una sociedad anónima, creada por Negrín, todos los bienes muebles e inmuebles del estado español en el extranjero, alegando su repugnancia a “aparecer a última hora como un salteador” de los bienes de la nación, según señala Rivas Cherif. No tendrían escrúpulo semejante muchos otros intelectuales, según vamos viendo.
El proceso de lo que tan finamente llama Miralles “captación”, resultó muy sencillo: por decreto, el primero de fecha tan temprana como el 3 de octubre de 1936, los particulares eran constreñidos, bajo muy severas amenazas, a entregar al Banco de España todos los metales preciosos y divisas que poseyeran. El gobierno afirmaba su compromiso de “salvaguardar los intereses” de los propietarios y “garantizar su integridad”. Al cabo de un mes, las cajas de seguridad de los bancos fueron descerrajadas y el gobierno se apoderó de toda la propiedad allí depositada, haciendo lo mismo incluso con la de la gente humilde guardada en los montes de piedad. Esto, cuando el Frente Popular aún disponía íntegramente de los enormes recursos del Banco de España.
En realidad, todos los bienes particulares a que tuvieron acceso las autoridades “republicanas” fueron pura y simplemente saqueados, como asimismo una infinidad de edificios religiosos, domicilios privados, palacios, museos e instituciones diversas. Esas labores produjeron un inmenso botín en joyas, obras de arte, colecciones numismáticas y hasta filatélicas, libros antiguos, relojes valiosos, ropajes, utensilios de culto, etc. Los mismos cuadros del Museo del Prado sufrieron incautación y exposición a muy graves peligros, aunque a última hora serían recuperados por España. El desvalijamiento se organizó a veces con el pretexto de cargar los daños de la guerra sobre “los que han tenido participación directa o indirecta en el movimiento rebelde” (lo de “indirecta” abría un campo amplísimo), a cuyo efecto se constituyó una llamada Caja de Reparaciones. Los pillajes tuvieron lugar a menudo con tal desorden que, como señalaba un informe comunista, muchos bienes desaparecían en los bolsillos de los ejecutores y de “los numerosos García Atadell que operaban por su cuenta”.
A menudo los debates se convierten en galimatías porque los presupuestos y valoraciones de los intervinientes son muy distintas, aun si emplean los mismos términos. ¿Cómo podríamos entendernos si no aclaramos previamente que comportamientos como los descritos son considerados normales y democráticos por determinados historiadores? Sólo una vez aclarados esos presupuestos es posible hacerse una idea de la lógica del discurso.
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Los negrinistas demuelen
Expone triunfante el periódico negrinista El País, el del sindicato del crimen: “Demolido al segundo intento el monolito franquista de las Cies”. El imperio de la trola, el choriceo y el puterío. El Gran Hermano. Negrín. Una vez más…
Cavilaciones de Cebrián
Pío Moa
Esta semana en Época
¿POBRES CONTRA RICOS?
Lamento no haber leído en su día el libro de Felipe González y Juan Luis Cebrián El futuro no es lo que era, por suponerle un valor intelectual nulo. Y tal es su valor, como compruebo ahora; pero ello no impide que se trate de un libro influyente, muy influyente: como que traza las líneas maestras de la actual involución política. La falsedad, ya lo decía Revel, es hoy la fuerza más poderosa.
El pedestre nivel intelectual (y moral) del influyente orientador de la opinión de izquierda queda constantemente de relieve en frases como estas: “Uno de los personajes de mis novelas, una mujer perteneciente a una buena familia de la sociedad madrileña, explica que la guerra civil fue una guerra entre ricos y pobres, y la ganaron los ricos. Ese me parece un resumen perfecto de la historia reciente de España, hecho, además, y no con cinismo, por alguien que pertenecía a los vencedores. Sin embargo, estas consideraciones no les dicen mucho a los jóvenes de ahora”.
Cebrián inventa un personaje de ficción y a seguido le atribuye un “resumen perfecto de la historia reciente”, ¿cabe argumentación más fina y sólida? Una simplificación, o mejor simpleza, que ni siquiera el barato marxismo carpetovetónico sostendría tal cual. Y reveladora de ignorancias profundas, ni siquiera tolerables en un discutidor de taberna.
Pues entonces deberíamos creer que la mitad de los españoles, que lucharon en el bando nacional o lo apoyaron, eran ricos; y que gentes como Negrín, Prieto, Companys, Aguirre, Azaña y los demás jefes del Frente Popular eran pobres o los representaban, como asimismo Stalin. Sorprendentemente, aquellos pobres demostraron muy poco interés por su propia causa: su bando se quedó con todas las reservas financieras, la gran mayoría de la aviación y la marina, las municiones y las fábricas, la mitad del ejército y más de la mitad de las fuerzas de seguridad…para retroceder rápidamente. Todos los episodios de heroísmo (Simancas, Alcázar de Toledo, Oviedo, etc.) los realizaron los ricos, mientras los pobres tuvieron que ser forzados a luchar mediante reglamentos terroristas y fusilamientos a mansalva, sin parangón con los métodos de los ricos. Y a retaguardia no había modo de inducir a los pobres a trabajar de firme por su pretendida causa: las campañas de propaganda llamándoles a esforzarse nunca lograron su objetivo, como demuestran las cifras de producción, en permanente descenso; o como indican testimonios sangrantes de Azaña, Zugazagoitia y otros. Los pobres, en fin, se detestaban tanto unos a otros que ni la permanente amenaza de los ricos les disuadió de asesinarse, torturarse y emprender dos guerras civiles entre ellos. En fin, los pobres contemplaron cómo sus ejemplares jefes se iban al exilio con inmensos tesoros desvalijados al patrimonio histórico y artístico del país y a particulares, hasta a los montes de piedad: ahí sí resultaron pobres, en el doble sentido de la palabra.
Besteiro condenó el “Himalaya de mentiras”, el “envenenamiento de las conciencias” en que se sustentó el Frente Popular; Marañón, Pérez de Ayala y Ortega, padres espirituales de la República, terminaron maldiciendo en frases inolvidables a aquel régimen y sus líderes: “estupidez y canallería”, “constante mentira”, “bestial infamia de esa gentuza inmunda”, “fracaso trágico”, “crimen, cobardía y bajeza”…; el propio Azaña renegaba de aquella “política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta”.
Cebrián, lumbrera inspiradora de la izquierda, promotor del cambio de la unidad contra la ETA y el separatismo en unidad de todos ellos contra la derecha, no se identifica con Besteiro, Marañón y los demás citados, sino con gente tipo Negrín y Prieto. Propugna, por tanto, renovar el “Himalaya de mentiras”, a fin de que los “jóvenes de ahora”, sepan qué deben pensar y saber, tanto del pasado como del presente…
Un cerebro llamado Jamal Ahmidan (VI): De nuevo Marruecos
Luis del Pino
Como hemos visto en el hilo anterior, si Jamal Ahmidan es la persona que nos han mostrado en las distintas fotos publicadas, entonces no es posible que sea la misma persona que Suárez Trashorras conoció con el alias de Mowgly y que supuestamente le compró dinamita en Asturias el fin de semana del 28 de febrero de 2004.
También hemos visto que existen ciertas dudas de fechas en cuanto al episodio del ingreso de Jamal Ahmidan en una cárcel marroquí.
Volvamos a centrarnos en este punto: el de la ida y vuelta de Jamal Ahmidan a Marruecos.
Según el informe de la UCI de junio de 2005 y otros datos aportados al sumario, la secuencia de fechas sería la siguiente:
- 25/3/2000: Jamal Ahmidan es detenido (con la identidad de Said Tlidni) por falsificación de documentos e ingresa en el centro de detención de extranjeros de Moratalaz.
- 16/4/2000: Jamal Ahmidan se fuga del centro de detención tras atacar a uno de los guardianes.
- 5/7/2000: Jamal Ahmidan solicita la tarjeta de residencia en España.
- 12/12/2000: Jamal Ahmidan ingresa en la cárcel en Marruecos.
- 17/6/2003: Jamal Ahmidan sale de la cárcel en Marruecos.
Parece, por tanto, que Jamal Ahmidan se fue a Marruecos en algún momento comprendido entre el 5/7/2000 y el 12/12/2000 y volvió de Marruecos con posterioridad al 17/6/2003. ¿Podemos tratar de afinar un poco más las fechas?
Como dijimos al hablar de Yousef Ben Salah (otra de las supuestas personalidades de Jamal Ahmidan), la convergencia entre la personalidad de Yousef Ben Salah y la de Jamal Ahmidan se produce gracias a que en el registro del domicilio de la C/ Villalobos 51 se encontraron documentos a nombre de Yousef Ben Salah.
En concreto, se encontraron los siguientes tres documentos:
- Contrato de compraventa a nombre de Youssef BEN SALAH, en el Hiper Madrid Sur calle Pablo Neruda de Vallecas en fecha 5/8/2003 con domicilio en la Calle Villalobos 51, 4 C Madrid, teléfono 637093220, por la venta de un frigorífico.
- Resguardo de la empresa “CAMBIOS SOL S.A” de Moneygram dedicada al envío de dinero, de fecha 5/8/2003 [en el informe policial pone 5/8/2002, pero vamos a suponer que se trata de un simple error material, ya que de otro modo se viene abajo por completo la historia de que Jamal estuvo en Marruecos] remitidos a Burdeos (Francia) a nombre de AYAD HAJAISSA 100 euros por parte de Youssef BEN SALAH. C/ Villalobos n° 51 Madrid, teléfono 637093220.
- Transferencia del BBVA, oficina 0182-4072 Madrid-Pedro LABORDE, ordenante Youssef BEN SALAH, importe total 1002,02 euros, en fecha 5/8/2003. El beneficiario de la transferencia es el dueño del piso de la C/ Villalobos 51.
Obsérvese que los tres documentos son de la misma fecha: 5 de agosto de 2003. Alguien puso un curioso empeño en demostrarnos que Yousef Ben Salah estaba el 5 de agosto de 2003 en España, viviendo en la C/ Villalobos 51 y usando el número de teléfono 637093220.
Aceptemos que es así. Entonces, tenemos que añadir a nuestra cronología el siguiente hecho:
- 5/8/2003: Jamal Ahmidan está viviendo en la C/ Villalobos 51 y realiza diversos recados.
Y está claro, a la luz de este dato, que Jamal Ahmidan se fue a Marruecos en algún momento comprendido entre el 5/7/2000 y el 12/12/2000 y volvió de Marruecos en algún momento comprendido entre el 17/6/2003 y el 5/8/2003. Parece que están claras las fechas, ¿no?
Pues desgraciadamente no.
En uno de los tomos del sumario del 11-M dedicados al episodio de Leganés consta que Mustafá (hermano de Jamal Ahmidan) y Ahmed (padre de Jamal Ahmidan) comparecieron el día 5 de mayo de 2004 en el juzgado dirigido por Teresa Palacios para reclamar el cuerpo de Jamal. Y en esa comparecencia aportaron el documento nacional de identidad marroquí de Jamal, que es el que se muestra en la siguiente imagen:

Como puede verse, ese DNI marroquí fue expedido el 26/7/2000, lo que permite fijar la fecha de llegada de Jamal a Marruecos entre el 5/7/2000 y el 26/7/2000. Pero eso quiere decir que Jamal Ahmidan no ingresó en la cárcel hasta cinco meses después de su llegada a Marruecos, lo que echa por tierra la lacrimógena historia, publicada en algunos medios, de que Jamal volvió a Marruecos para saldar cuentas pendientes que tenía con la Justicia. Si así fuera, habría ingresado inmediatamente en la cárcel, no cinco meses después. Entonces, ¿por qué ingresó Jamal en la cárcel? ¿Tal vez por algún delito cometido entre el 26/7/2000 y el 12/12/2000, fecha de su ingreso en prisión?
Pero ese DNI marroquí plantea otro problema de fechas: como puede observarse, no se trata del DNI original, sino de un duplicado, emitido con fecha 7/8/2003, dos días después de ese 5 de agosto en que nos dicen que Jamal Ahmidan se dedicaba a hacer sus recados mientras vivía en el piso de la C/ Villalobos. ¿Es que después de hacer sus recados en la C/ Villalobos se fue otra vez a Marruecos, a sacarse un duplicado del DNI?
Como vemos, hay cosas que distan mucho de estar claras en lo que respecta al periplo marroquí de Jamal.
¿En qué fecha volvió realmente Jamal de Marruecos?…
Un cerebro llamado Jamal Ahmidan (V): Marruecos y Asturias
Luis del Pino
La nota informativa de la Guardia Civil de fecha 25 de marzo de 2004 que comentábamos en el hilo anterior plantea un interesante problema temporal: si Yousef Ben Salah era Jamal Ahmidan, ¿cómo es posible que Yousef Ben Salah estuviera empadronado en 2002 en Madrid, si se supone que Jamal Ahmidan cumplió condena en Marruecos entre finales de 2000 y mediados de 2003?
No es el único dato que no cuadra en esa supuesta estancia en prisión en Marruecos: ya hemos señalado que los informes policiales son aparentemente contradictorios en cuanto a las circunstancias en que se produjo la entrada y salida de Jamal Ahmidan en la cárcel marroquí.
Además (como ya avanzamos en su día en un hilo anterior del blog, “Carta a un preso”) en el registro del domicilio de la C/ Villalobos, el 26 de marzo, aparecieron documentos que tampoco encajan con el episodio carcelario de Jamal Ahmidan en Marruecos. En concreto, en ese domicilio aparecen varias cartas dirigidas, según la UCI, a Jamal Ahmidan, y entre ellas hay una fechada el 8 de noviembre de 2001 y escrita por una de sus hermanas, Latifa, y de la que parece desprenderse que Jamal estaba en esa fecha en la cárcel, sí, pero en España.
¿Estuvo realmente Jamal en una cárcel marroquí en las fechas que nos dicen?
Dejemos esa pregunta por el momento y pasemos a otra de las personalidades atribuidas a Jamal: la de ese Mowgly que supuestamente va a ver a Asturias a Emilio Suárez Trashorras para aprovisionarse de explosivos.
Como ya hemos dicho en repetidas ocasiones, Trashorras no habla en sus primeras declaraciones ni de Jamal, ni de El Chino, sino que habla de un marroquí apodado Mowgly. Sólo posteriormente se produce la convergencia de ese Mowgly con Jamal.
De hecho, en sus primeras declaraciones, Emilio Suárez Trashorras proporciona una descripción física que no concuerda para nada con la de Jamal Ahmidan. Recomiendo releer el hilo que en su día publicamos sobre la cicatriz mutante de Jamal/Chino/Mowgly, de la que hablan tanto Emilio Suárez Trashorras, como El Gitanillo, como Larbi Raichi, como Rafá Zouhier.
Obsérvese que la aseveración de Emilio Suárez Trashorras en su primera declaración ante la Policía es enormemente contundente: ese marroquí llamado Mowgly que subió a Asturias a por el explosivo “tiene la cara como un mono y una cicatriz vertical entre las cejas”.
¿Alguien ve alguna cicatriz vertical entre las cejas en estas fotos de Jamal Ahmidan que ha recopilado nuestro contertulio peonxrey: Fotos de Jamal Ahmidan?
Evidentemente, si el viaje de esos marroquíes a Asturias existió, desde luego Jamal Ahmidan no estaba entre ellos. El Mowgly del que Trashorras hablaba no puede ser (como la ausencia de cicatriz atestigua) ese Jamal Ahmidan que conocemos por las fotos que se han difundido…
Acabemos con las fachas gaviotas
¿El islamismo, fase superior del socialismo?
¿Por qué odian el español?
Un cerebro llamado Jamal Ahmidan (IV): Yousef Ben Salah
Luis del Pino
Comencemos nuestra búsqueda de la verdadera personalidad de Jamal Ahmidan, tratando de determinar la génesis de la primera de las identidades que confluyen en el personaje: la de Yousef Ben Salah. Como el lector recordará, Yousef Ben Salah es el nombre que supuestamente proporciona el marroquí indocumentado al que la Guardia Civil multa el 29 de febrero de 2004 en la provincia de Burgos, mientras iba al volante de un Toyota.
En una nota interna de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, fechada el 25 de marzo de 2004, se da cuenta de las investigaciones realizadas en torno al famoso Toyota Corolla que se supone que participó en el transporte de los explosivos desde Asturias.
Como primer dato curioso, esa nota dice que la Guardia Civil entrevistó a la propietaria del Toyota, Beatriz H. C., el 24 de marzo de 2004. No se hace la más mínima mención a que nadie de la Guardia Civil hubiera hablado con ella con anterioridad al 11-M. Pero eso no es lo más importante de esa nota.
En la nota se enumeran los elementos supuestamente encontrados dentro del Toyota cuando se produce el accidente de circulación de El Gitanillo, el 5 de marzo. Esos elementos son:
- Las tres multas de tráfico de fecha 29 de febrero de 2004, a nombre de Yousef Ben Salah, con domicilio en la C/ Pozas 6, 2º A.
- Un billete de autobús de la empresa Alsa de fecha 4/3/2004
- Un justificante de gestoría, un permiso de circulación y una tarjeta de inspección técnica del Toyota. La documentación estaba emitida por el gestor Alfonso Velasco Fernández a nombre de José Emilio Suárez Trashorras.
A continuación, la nota resume las indagaciones realizadas y dice que en la C/ Pozas 6, 2º A viven unos japoneses, por lo que se trata de un domicilio falso, mientras que el domicilio real de Yousef Ben Salah, según el padrón municipal de 2002, estaría en la C/ Embajadores 152, Bajo B.
Allí figuraría empadronado Yousef Ben Salah, según la nota, junto con otras tres personas: Rebekah Peinado, Ghalia Trabelsi y Ghalia Jelassi. La nota añade que hay dos personas sospechosas de terrorismo islámico que tienen el apellido Trabelsi. La nota se refiere a los hermanos Nizar y Mourad Trabelsi.
Nizar Trabelsi es, en concreto, un futbolista tunecino que fue condenado en Bélgica en 2003 por intento de atentado contra una base aérea de la OTAN. Había sido detenido 2 días después del 11-S. En diciembre de 2007 se produjo un supuesto intento de liberarle por la fuerza: http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/europe/7157235.stm.
Como en el propio sumario del 11-M se señala, los hermanos Trabelsi eran considerados por la Policía como uno de los puntos de conexión con el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate y con las redes de Al Qaeda dirigidas por Al Zarkawi.
Tenemos, por tanto, que en fecha 25 de marzo el nombre de Yousef Ben Salah que la Guardia Civil había puesto sobre la mesa con las multas del viaje desde Asturias todavía no apuntaba hacia ningún Jamal Ahmidan, sino hacia una conexión mucho más directa con Al Qaeda a través de personas supuestamente vinculadas a redes terroristas islámicas de ámbito europeo.
La conexión con el resto de identidades de Jamal Ahmidan se produciría en los días siguientes, con el hallazgo (26 de marzo), en el registro de la casa de la C/ Villalobos 51, del resguardo de una transferencia realizada por un tal Yousef Ben Salah al casero del piso y con la entrega (28 de marzo) por parte de la propietaria de la casa de Morata de Tajuña (Nayat Fadal) de un contrato de arrendamiento a nombre de Yousef Ben Salah.
El resto de datos que vinculan a Jamal Ahmidan con el apellido Ben Salah se aportan al sumario muchísimo más adelante. Por ejemplo, el hecho de que la novia de Abdelilah Ahmidan (hermano de Jamal) se llamara Sabrina Ben Salah, o el hecho de que en el listado de visitas al centro de detención de extranjeros en el año 2000 (en el que Jamal Ahmidan ingresó con la identidad de Said Tlidni) figure como visitante de Said un tal Mostafá Ben Salah, con domicilio en la C/ Embajadores 24 Bajo Dcha…
Mi manifiesto por la Lengua
El manifiesto por la lengua
Pío Moa
Hoy, en El Economista:
He firmado el manifiesto promovido por Savater y otros, porque en algo estamos de acuerdo: en la defensa de los derechos lingüísticos de los españoles. No se trata, claro está, de defender el español común frente a los idiomas regionales, ni de impedir que estos sean promovidos en las respectivas regiones. Se trata de que en varias regiones los políticos emplean el idioma regional, que suelen llamar –impropiamente– propio, como ariete contra el castellano o español común, al que tratan de expulsar de la vida oficial y de la enseñanza. Esta política tiene dos vertientes: busca crear extender entre la gente un ambiente de desprecio u odio hacia todo lo que une a los españoles; y vulnera directamente los derechos de los ciudadanos a expresarse en la administración y la enseñanza, en el idioma común, cooficial en esas regiones.
De este modo, la defensa del español común no solo no ataca a los idiomas regionales, sino que va ligado a la defensa de los derechos ciudadanos. Es, por tanto, un empeño democrático. Por el contrario, las políticas aplicadas por los gobiernos separatistas, el socialista en Cataluña y algunos del PP, corroen de forma sistemática las libertades y la constitución. Esas actuaciones deben inscribirse en un ataque a la democracia y la unidad de España organizado ya desde la transición y que desde la matanza del 11-m se ha transformado en franca involución política. Cuentan hoy con la protección de unos gobernantes que no se sienten españoles y que, como “rojos”, desdeñan la democracia.
Por cierto, no se molesten en buscar mi nombre en las listas de intelectuales suscribientes ofrecidas por los grandes medios: para ellos, tan proclives a conceder espacio a basura de todas clases, no existo. Lo cual supone al mismo tiempo un perjuicio y un honor. Tampoco existen otros, no obstante bien conocidos y reconocidos… ¡ni siquiera Jiménez Losantos!
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La pretensión de muchos ateos de basar su ateísmo en la ciencia no parece muy legítima. Lo cual no significa que no puedan estar acertados en su tesis, aunque la funden en argumentos falsos. La ciencia no sigue a la religión, aunque nazca de ella, como no sigue a la razón o el testimonio de los sentidos ni el de la razón.
El argumento de que, habiendo tantos motivos para creer como para no creer en Dios, es preferible creer, por el consuelo que supone, resulta tan peligroso como el de justificar la creencia por la necesidad de mantener el orden social: Dios ya no es el creador todopoderoso, sino una conveniencia personal o social…




