ATC
El diario ABC recogía, en su edición del Martes 1 de febrero de 1938, amplios resúmenes, en sus páginas centrales, de las charlas, radiadas en los dos días anteriores, del General Queipo de Llano.
Bajo el subtitular de “La de Anoche” se resume lo dicho por el general la noche anterior, en una de sus conocidas charlas radiofónicas, correspondiente al Lunes 31 de enero de ese mismo año de 1938. En ellas el militar analizaba la evolución de los acontecimientos más destacados en los respectivos frentes, así como ponía de manifiesto las “mentiras” que se vertían desde la propaganda “roja” sobre el transcurso de la guerra, de forma irónica y sagaz. Tal fue el alcance desmoralizador de sus intervenciones que el mando anarco-comunista llegó a prohibir escucharlas, en los territorios aún gobernados por la República.
“La de anoche” estuvo copada casi en su totalidad por las críticas al diputado de Izquierda Republicana en 1936 y embajador en Filipinas en 1937-1939, Antonio Jaén Morente. Decía así:
“Buenas noches, señores.
Son tantas las cartas que llegan constantemente a mi poder y tantos los asuntos que requieren mi atención en ellas, que a veces es imposible pueda ocuparme de cuestiones verdaderamente interesantes por escasez de tiempo para ello.
Ocurre también que un asunto que por su mucha extensión ha de ocuparme dos o tres charlas, después de tratada en la primera, no puedo volver a seguir ocupándome de él, como ha ocurrido con el de Jaén Morente, del que ya me ocupé en una charla anterior, hace tiempo.
Hablé, entonces, de los ridículos que hizo en Manila, donde le esperaron a su llegada varias personas; y me voy a ocupar nuevamente del asunto para relatar otras tonterías e idioteces del Antonio Jaén Morente, en una conferencia que dió en aquella Universidad.
Siendo el Jaén Morentehijo maldito de Córdoba, a Córdoba dedico esta charla de hoy, para que la escuchen tantos amigos y afectos como tengo en dicha capital.
Desde que llegó el Jaén Morente a Manila, comenzó a ponerse en ridículo hasta que llegó el día en que no pudiendo soportar más regresó a España quizá para no volver.
Y es que los buenos españoles allí residentes y los filipinos que aman a España. más que el propio Jaén Morente, le hicieron a éste un vacío espantoso.
En dicha conferencia tuvo el cinismo de hablar de los monumentos artísticos de España, siendo muy censurado que el representante de un Gobierno que había consentido la quema de de diez mil iglesias, los asesinatos de sacerdotes y el robo de los Bancos y casas particulares, las profanaciones de templos y los saqueos de objetos de arte, se dedicase a hablar de tal forma como si fuese ajeno a tales hechos monstruosos, pues que si él hubiese sido gobernador de Córdoba no habrían quedado en esta capital ni siquiera las campanas de las iglesias, como ocurrió en Málaga.
Con su manera de hablar tan cursi, como es sabido, dijo una serie de tonterías tremendas hasta terminar expresando que se dirigía a los filipinos, quizás por última vez, asegurando también que él era el único español de verdad que había en Filipinas.
Y ante las majaderías de Jaén Morente, una destacada personalidad filipina dió una conferencia pública para resaltar la falta de sentido común y la necedad del representante de los rojos españoles, en Manila, donde fracasó como en Perú y en cuantos sitios vaya.”
Según el redactor de la noticia, el general leyó en toda su extensión la citada conferencia en prosa y verso y comentó satíricamente la actuación de Morente y “sus multiples tropiezos” . Textualmente la información terminaba así:
“…sobre todo sus palabras fuera de lugar ante el monumento a Rizal, los dicursos que pronunciara en diferentes ocasiones: así como la actitud zafia que mostró al ir a buscar a un café a varios señores que habían censurado su atención.
Dice también cómo apodaban a Jaén Morente con el sobrenombre de Don Juan Tiñoso, señalando los múltiples ridículos en que incurriera durante su actuación en Manila, llegando incluso a escribir una carta al presidente de la Republica para protestar por haberse interpretado los himnos nacional y de Falange en una fiesta española allí celebrada.
Después de leer toda la conferencia en cuestión, que es una crítica acerba del proceder de Jaén, y contra la actuacion de los personajes marxistas en general, incluyendo al Miaja, etc., el general se ocupa de las cosas que dicen las radios rojas, especialmente la de Barcelona, que confirma, a su modo, la sublevación de milicianos rojos que se negaban a ir al frente de Teruel, siendo fusilados muchos de ellos en Valencia, aparte de los caídos en la refriega que se motivó.
Lee el parte oficial marxista, que tiene el cinismo de hablar de “unas rectificaciones de líneas y avances”, que no han llevado a cabo sino dentro de su mismo terreno, evidenciando así cómo mienten siempre y callan la verdad, pues es sabido el desastre que nuestras tropas les causaron durante la jornada anterior.
El general lee el parte oficial, los camelos y los donativos para el acorazado, que importan 5.186.229,22 pesetas, y después de leer los de los obreros termina con su frase:
Y nada más, señores. Buenas noches.
ATC Journal. ¡Llevamos la información!
Según el testimonio de un testigo de aquellos años, hijo de un sargento de Carabineros, paradójicamente, un libro muy estudiado en la escuela republicana era el titulado algo así como: “Así derrocamos a la Monarquía” escrito por el propio Queipo de Llano; quien fue, en un principio, al igual que otros muchos desengañados, un ardiente defensor de la República. Hasta tal punto era así; que para los republicanos fué un traidor y Franco en un principio tampoco estuvo muy seguro de su disposición para unirse a la sublevación.